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El agua turbia es una de las señales de advertencia más comunes y evidentes. El agua de un jacuzzi en buen estado debe ser generalmente clara y transparente, lo que permite ver fácilmente la estructura del fondo y el contorno de los chorros. Si nota que el agua se vuelve ligeramente lechosa, turbia o pierde claridad, incluso sin un olor perceptible, debe estar alerta.
Muchas boquillas contienen componentes internos giratorios. Para lograr efectos como masaje pulsante, masaje rotatorio o rociado multiángulo, algunas bañeras de hidromasaje utilizan núcleos de boquilla giratorios. Estos componentes experimentan una rotación o vibración leve y continua durante su funcionamiento.